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    Investigadores del IBIMA de Málaga trabajan en el desarrollo de un nuevo fármaco para la Esclerosis Múltiple

    28 agosto 2017
    El equipo malagueño ha desarrollado una molécula capaz de inmunomodular el sistema inmune, que tiene cualidades anti-proliferativas y antivirales, y que es muy potente en diferentes sistemas víricos con virus relevantes para la salud humana.

    Un equipo del Hospital Regional de Málaga (IBIMA) está desarrollando un kit de diagnóstico de la Esclerosis Múltiple (EM) que, además de mejorar la precisión del diagnóstico, podrá sustituir otras pruebas de evaluación más invasivas. En paralelo, el equipo está en la fase inicial de desarrollo de un nuevo fármaco que podría mejorar el tratamiento de esta enfermedad, hoy incurable, que afecta a más de 50.000 personas en España.

    El proyecto es uno de los seleccionados por la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España, FIPSE, en el marco del programa de mentorización internacional desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) a través de su programa IDEA2 Global, que finalizará el próximo mes de diciembre. La iniciativa se encuentra en fase de ensayo clínico a nivel de regeneración de epitelio. Primero se realizó en animales y posteriormente con un grupo de 10 pacientes que tenían insuficiencia límbica, en los que el índice de defectos epiteliales disminuyó claramente, con una importante recuperación de la visión y una cornea más regularizada.

    Dos líneas de trabajo

    El grupo de Unidad de Infección Química de Neurociencia del Hospital Regional Universitario de Málaga, liderado por Begoña Oliver Martos, trabaja desde hace más de 10 años en el proyecto, si bien ha modificado hipótesis de partida. El interferón beta era prácticamente el único tratamiento disponible para la esclerosis múltiple, pero un 40% de los pacientes no responden a él. El equipo observó que el receptor soluble de interferón beta era capaz de potenciar la actividad del interferón beta, y su idea era clonar esta molécula para utilizarla como coadyuvante en los pacientes en los que el interferón no funcionaba. “La hipótesis del trabajo cambió - señala Begoña Oliver – al descubrir que proteína tenía actividad por sí misma y podía ser un potencial fármaco”. Hasta la fecha, esta molécula sólo se ha probado, con un resultado positivo, en animales.

    La esclerosis múltiple es una enfermedad muy larga y compleja y aunque se conozca su patogenia no está perfectamente identificada. Se ha avanzado mucho en el conocimiento de la enfermedad y en el tratamiento, aunque aún no existe cura.

    El proyecto del equipo malagueño tiene dos partes. La primera es el desarrollo de una herramienta que contribuye al diagnóstico, un método sencillo, poco invasivo para el paciente, de bajo coste, que mejora el diagnóstico en los casos difíciles y fácil de implementar en cualquier laboratorio de diagnóstico clínico.

    La segunda es el desarrollo de la proteína como fármaco. “Hemos demostrado en sistemas experimentales, in vitro y en animales, que tiene actividad, que es capaz de inmunomodular el sistema inmune, y que capacidad anti-proliferativa y antiviral, y que es muy potente en diferentes sistemas víricos con virus relevantes para la salud humana”.

    Uno de los objetivos principales de esta fase es identificar el mecanismo de acción, “sabemos el efecto que ejerce pero no cómo lo hace. Estamos realizando estudios de toxicidad, de farmacocinética, de farmacodinámica… e, incluso, probando su efectividad en otras patologías, porque podría funcionar con otras enfermedades autoinmunes, ya que la proteína tiene tres actividades: inmunomoduladora, antiviral y anti-proliferativa”.

    Patentes

    Las principales dificultades para seguir avanzando en el proyecto son económicas, porque la investigación y el desarrollo van a requerir muchos años y muchas puebas. “Dependemos de la financiación y del personal investigador disponible. Hoy por hoy tenemos un producto biológico, con el que hemos desarrollado una herramienta para detectar los niveles de la proteína soluble en suero, y, a la vez, una proteína que tiene actividad potencial como fármaco”. Para proteger estos desarrollos, el equipo tiene en marcha tres solicitudes de patente internacional relativas a la proteína recombinante y al kit para el diagnóstico, para Europa y Estados Unidos y tiene previsto protegerlos también en Asia.

    Mentorización del MIT

    Según el equipo, la participación en el programa de mentorización internacional del MIT está siendo muy positiva tanto a nivel a nivel profesional como de motivación. “Existe una muy buena relación con los demás equipos, con unos background que nos enriquecen a todos, y mantenemos una interacción constante con nuestros mentores, de Harvard y del MIT, que tienen una enorme experiencia en estos campos y que nos están facilitando contactos y un networking muy interesante”, concluye Begoña Oliver.

    Acerca de FIPSE

    FIPSE apoya la innovación de calidad que se genera en el sector salud. La Fundación materializa el interés del sector público y el privado en mejorar los niveles de atención al ciudadano y paciente y la traslación de los resultados de las investigaciones desarrolladas en los centros hospitalarios, para implementar mecanismos eficaces de transferencia de tecnología y comercialización, así como modelos de protección del conocimiento generado en el ámbito del SNS. La Fundación pretende ser el catalizador entre el SNS, el tejido productivo y la sociedad en general para facilitar la incorporación efectiva de los productos, procesos, servicios y avances organizativos innovadores. FIPSE está presidida por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y participan como patronos el Instituto de Salud Carlos III y los laboratorios farmacéuticos MSD, Abbvie, Gilead, Janssen y Sanofi.